Cantabria ante el espejo ambiental: un diagnóstico del verano de 2021
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El verano de 2021 ofrece una fotografía especialmente reveladora del estado ambiental de Cantabria. Tras un año y medio de restricciones de movilidad por la pandemia de COVID-19, algunos indicadores de contaminación atmosférica mejoraron de forma notable y alcanzaron mínimos de la última década. Sin embargo, los mismos datos muestran que esa mejora sigue siendo insuficiente si se contrastan con las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud. Al mismo tiempo, los estudios de proyección climática, los análisis de erosión costera y las cifras de incendios forestales confirman tendencias estructurales que no desaparecen con la coyuntura de la pandemia.
Este artículo recoge y ordena la información disponible hasta agosto de 2021 procedente de informes oficiales, trabajos científicos y análisis de organizaciones independientes, con el objetivo de ofrecer un diagnóstico lo más completo posible.
Calidad del aire: mejora coyuntural, déficit estructural #
Los datos de 2020 y 2021 #
Los informes de Ecologistas en Acción (Informe estatal de calidad del aire 2020 y el correspondiente a 2021) y la Evaluación de la calidad del aire en Cantabria. Año 2021 elaborada por la Red de Control y Vigilancia de la Calidad del Aire del Gobierno de Cantabria coinciden en un diagnóstico claro: la reducción de la movilidad provocó una mejora general sin precedentes de la calidad del aire.
En 2020, el descenso medio de los niveles de dióxido de nitrógeno (NO₂) en Cantabria respecto al periodo 2012-2019 fue del 44 %. Durante el primer estado de alarma (14 de marzo a 21 de junio de 2020) la reducción en la Bahía de Santander alcanzó el 54 %. El ozono troposférico registró una caída aún más marcada: las superaciones del valor objetivo legal para la protección de la salud se redujeron un 84 % respecto a la media del periodo 2012-2019, situando a Cantabria, junto a Asturias, Canarias y Galicia, entre los territorios con los niveles más bajos del Estado.
En 2021 se mantuvo gran parte de esa mejora. Según Ecologistas en Acción, se observó una reducción notable de NO₂, SO₂ y ozono, y una reducción más matizada de partículas (PM₁₀ y PM₂,₅), que alcanzaron valores mínimos de la última década. La red autonómica no registró superaciones del valor horario de 350 µg/m³ de SO₂ ni del umbral de alerta a la población.
El matiz decisivo: normativa legal vs. recomendaciones de la OMS #
La mejora es real, pero el análisis cambia cuando se aplican los criterios de la Organización Mundial de la Salud, más estrictos que los límites legales españoles y europeos. Según Ecologistas en Acción, en 2021 alrededor de 600.000 cántabros (prácticamente la totalidad de la población) siguieron respirando aire contaminado según las directrices de la OMS. Todas las estaciones de Santander y Torrelavega superaron las nuevas recomendaciones de la OMS para el NO₂.
En 2020 la cifra había sido de unos 310.000 habitantes (53 % de la población) afectados por aire perjudicial según la OMS, concentrados sobre todo en la Bahía de Santander y la comarca de Torrelavega. La diferencia entre ambos años se explica en parte por la metodología de cálculo y por el mantenimiento de ciertos niveles residuales de contaminación industrial y de tráfico.
Un dato adicional de interés: en el puerto de Santander se detectaron en 2020 niveles elevados de PM₁₀ vinculados al movimiento de graneles sólidos (22 días de superación del valor límite diario, aunque por debajo del máximo de 35 días permitido). Este tipo de contaminación localizada sigue siendo un punto débil de la red de vigilancia.
Conclusión parcial sobre calidad del aire #
La pandemia actuó como un “experimento natural” que demostró hasta qué punto el tráfico y ciertas actividades industriales determinan la calidad del aire en las zonas urbanas e industriales de Cantabria. La mejora de 2020-2021 es una excelente noticia sanitaria, pero no debe interpretarse como un cambio estructural. Sin medidas permanentes de reducción de emisiones, los niveles tenderán a recuperarse a medida que se normalice la movilidad.
Cambio climático: proyecciones regionales cada vez más precisas #
El papel de Cantabria en el conocimiento climático global #
Cantabria ha desempeñado un papel relevante en la generación de escenarios climáticos de alta resolución. Un grupo del Instituto de Física de Cantabria (IFCA, centro mixto UC-CSIC), en colaboración con el Departamento de Matemática Aplicada y Ciencias de la Computación de la Universidad de Cantabria, coordinó el proyecto estrella del sexto informe del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC AR6) relacionado con la información climática regional. El resultado se materializó en un atlas interactivo de variables básicas (temperatura, precipitación, viento) que permite consultar proyecciones a escala regional con metadatos abiertos y reproducibles.
Proyecciones de temperatura y precipitación #
Según el informe del Observatorio de la Sostenibilidad sobre el aumento de las temperaturas en las ciudades españolas (publicado en 2021), la temperatura media en Cantabria podría subir unos 2,2 °C hacia 2050 en un escenario de altas emisiones. Este incremento es inferior a la media nacional estimada (2,61 °C), pero suficiente para modificar de forma significativa el régimen térmico regional.
Otros trabajos que alimentaron el planeamiento urbanístico de Santander (García Sánchez y Solecki, aportaciones al PGOU) proyectan para finales de siglo un incremento medio de unos 3 °C, con posibles subidas de las máximas de hasta 5 °C y de las mínimas de 3-4 °C en los escenarios más desfavorables. El clima actual de tipo oceánico cantábrico tendería hacia un clima de transición mediterráneo-oceánico en la zona litoral.
En cuanto a las precipitaciones, las proyecciones coinciden en una reducción media anual del orden del 10-20 % a finales de siglo, con una estacionalidad más marcada: veranos más secos e inviernos con lluvias más intensas y concentradas. El Observatorio de la Sostenibilidad estimó para 2050 una reducción de unos 103 litros por metro cuadrado anuales en Cantabria.
Nivel del mar y riesgos costeros #
La serie instrumental de Santander muestra una tendencia de subida del nivel del mar de aproximadamente 2 mm/año desde 1943, lo que equivale a unos 14 cm en 70 años. Proyecciones a 2050 hablan de una elevación media en torno a 25 cm (con un rango que puede alcanzar 41-56 cm en escenarios altos hacia finales de siglo, según distintas fuentes). Una regla empírica frecuentemente citada indica que por cada centímetro de subida del nivel del mar la costa puede retroceder del orden de un metro en playas abiertas, aunque el valor real depende de la morfología local.
El informe Impactos y riesgos derivados del cambio climático en España del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico sitúa a Cantabria como una de las comunidades de la costa cantábrica más expuestas. Hacia 2040, los daños económicos por inundación permanente podrían alcanzar el 0,12 % del PIB regional (alrededor de 16 millones de euros en valores de 2008), cifra que podría elevarse al 0,14 % si se incluyen eventos extremos de período de retorno de 50 años. En términos de población, hasta un 9 % de los habitantes de Cantabria podría estar expuesto a inundaciones y eventos extremos hacia 2040 cuando se consideran tanto la inundación permanente como los temporales.
Otros impactos esperados #
- Aumento del número de días de ola de calor.
- Reducción del número de días de precipitación (hasta 10 días menos al año en algunos escenarios).
- Posible intensificación de fenómenos extremos (galernas, temporales del noroeste).
- Afecciones a la biodiversidad marina (desplazamiento de especies, cambios en el tamaño y la fenología de especies pesqueras).
Litoral y erosión costera: un problema estructural #
La costa cántabra concentra varios de los puntos más críticos del litoral español. Trabajos de IHCantabria y estudios de seguimiento de playas concretas (La Magdalena, Somo, Loredo, El Sardinero, etc.) documentan una pérdida crónica de sedimentos y una creciente vulnerabilidad frente a los temporales invernales.
En el caso de las playas de La Magdalena (Santander), los aportes artificiales de arena realizados desde los años 70 y las intervenciones con escolleras no han conseguido estabilizar el sistema. Los temporales de noviembre de 2018, febrero de 2019, octubre de 2020 y finales de 2021 desmantelaron de forma reiterada las zonas reconstruidas. El seguimiento con técnicas geomáticas (TLS y GNSS) realizado entre 2018 y 2021 confirma una tendencia erosiva dominante y el transporte longitudinal de sedimentos hacia el este.
Playas como Somo y Loredo presentan pérdidas de anchura del orden de un metro al año en algunos tramos, y la duna de Loredo ha llegado a formar taludes verticales inestables de más de cinco metros tras temporales intensos. El Puntal de Santander y zonas bajas de la bahía aparecen como áreas especialmente sensibles a la subida del nivel del mar a medio plazo.
Estos procesos no son solo naturales: la ocupación del Dominio Público Marítimo-Terrestre, la construcción de estructuras rígidas y la alteración de los aportes sedimentarios de los ríos agravan el déficit de arena.
Incendios forestales: 2021, un año especialmente duro #
Los datos oficiales de incendios forestales en Cantabria muestran que 2021 fue un año de alta incidencia. Se registraron 864 incendios que afectaron a más de 16.000 hectáreas (cifra bruta; la superficie realmente afectada, descontando repeticiones, se situó en torno a 15.400 ha). El episodio del 15 al 21 de febrero de 2021 concentró por sí solo más de 9.200 hectáreas, lo que supone el 57 % de toda la superficie quemada en el año.
La distribución espacial de los incendios muestra una mayor incidencia en las comarcas del interior oriental y occidental, mientras que la franja costera y Liébana registran valores más bajos. La combinación de abandono rural, acumulación de biomasa, prácticas tradicionales de quema y condiciones meteorológicas favorables (especialmente en episodios de viento sur o de sequía invernal) explica la persistencia del problema.
Aunque 2020 había sido un año más moderado (673 incendios y unas 6.200 ha), la serie 2012-2021 muestra que los grandes episodios siguen siendo frecuentes y que la superficie media anual afectada se mantiene elevada.
Espacios naturales, biodiversidad y presión territorial #
Cantabria cuenta con una red de espacios protegidos de gran valor ecológico: el Parque Nacional de los Picos de Europa, los parques naturales de Saja-Besaya, Oyambre, Collados del Asón, Dunas de Liencres, Macizo de Peña Cabarga y Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, además de numerosas ZEPA y LIC de la Red Natura 2000.
La superficie forestal ocupa más de las dos terceras partes del territorio (alrededor del 67,5 %). Sin embargo, parte de esa superficie corresponde a plantaciones de especies de crecimiento rápido (eucalipto y pino), lo que genera debates sobre su impacto en la biodiversidad, el ciclo hidrológico y el riesgo de incendios.
Las formaciones higroturbosas y las turberas de montaña aparecen como hábitats especialmente frágiles. Los informes ambientales de proyectos eólicos tramitados en 2020-2021 pusieron de manifiesto riesgos de afección a estas formaciones por cambios en el drenaje, así como riesgos de colisión para aves planeadoras (buitre leonado, alimoche) en determinadas ubicaciones.
En el medio marino y costero, el calentamiento de las aguas del Cantábrico ya muestra señales de cambio: alteraciones en el tamaño y la fenología de especies pesqueras (merluza, bocarte, chicharro, verdel, anchoa, bonito) y la aparición de especies alóctonas.
Energía, sostenibilidad y marco de planificación #
En 2021 se encontraba en fase de elaboración o evaluación el nuevo Plan de Sostenibilidad Energética de Cantabria 2021-2030, que debía suceder al plan 2014-2020. El objetivo central era avanzar en la descarbonización del sistema energético regional, aumentar la penetración de renovables y mejorar la eficiencia, en coherencia con los compromisos europeos y el Acuerdo de París.
La evaluación ambiental estratégica de este tipo de planes pone de relieve la necesidad de compatibilizar el despliegue de energías renovables (especialmente eólica) con la conservación de la biodiversidad y la minimización de impactos sobre hábitats sensibles y especies amenazadas.
Síntesis y perspectivas #
El diagnóstico ambiental de Cantabria en el verano de 2021 puede resumirse en cuatro ideas principales:
- La calidad del aire mejoró de forma significativa gracias a la reducción de emisiones durante la pandemia, pero sigue incumpliendo de forma generalizada las recomendaciones de la OMS.
- El cambio climático es ya una realidad medible en la región: subida de temperaturas, cambios en el régimen de precipitaciones y elevación del nivel del mar. Las proyecciones a 2050 y finales de siglo dibujan un escenario de mayor estrés térmico, menor disponibilidad hídrica media y mayor riesgo costero.
- El litoral y los montes presentan problemas estructurales de erosión e incendios que se agravan con el cambio climático y con determinados usos del territorio.
- La región dispone de un buen capital científico (IHCantabria, IFCA, Universidad de Cantabria, AEMET) y de una red de seguimiento ambiental relativamente densa, lo que constituye una ventaja para diseñar políticas de adaptación y mitigación basadas en evidencia.
El reto no es tanto la falta de información como la capacidad de traducir ese conocimiento en decisiones de ordenación del territorio, movilidad, energía, gestión forestal y protección del litoral. Los datos de 2020 y 2021 demuestran que cuando se reducen las emisiones los indicadores responden con rapidez. La pregunta que queda abierta es si esa lección se convertirá en política estructural o se diluirá con la recuperación de la normalidad prepandémica.
Bibliografía y webgrafía #
Informes oficiales y científicos
- Ecologistas en Acción (2021). Informe estatal de calidad del aire 2020.
- Ecologistas en Acción (2022). Informe estatal de calidad del aire 2021.
- Gobierno de Cantabria / CIMA. Evaluación de la calidad del aire en Cantabria. Año 2021.
- Observatorio de la Sostenibilidad (2021). Aumento de las temperaturas en las ciudades españolas.
- Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico. Impactos y riesgos derivados del cambio climático en España (proyecciones a 2040).
- AEMET – Delegación Territorial en Cantabria. Resúmenes climáticos estacionales y mensuales 2020-2021 (invierno 2020-2021, avances mensuales).
- IHCantabria. Trabajos sobre riesgos costeros, erosión de playas y adaptación al cambio climático (seguimientos 2018-2021 y estudios de puertos).
- Instituto de Física de Cantabria (IFCA) / Universidad de Cantabria. Contribuciones al atlas climático regional del IPCC AR6.
- García Sánchez, F. y Solecki, W. D. Aportaciones al planeamiento urbanístico de Santander sobre integración del cambio climático (2020-2021).
Datos de incendios
- Estadísticas oficiales de incendios forestales de Cantabria (serie 2012-2021), incluyendo el episodio de febrero de 2021.
Recursos en línea
- Red de Control y Vigilancia de la Calidad del Aire de Cantabria: aire.cantabria.es
- AEMET Cantabria: resúmenes climáticos mensuales y estacionales.
- Plataforma AdapteCCa (fichas y escenarios de adaptación).
- Repositorio de la Universidad de Cantabria e IHCantabria (tesis y proyectos sobre costa y clima).