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La nevada de febrero de 2018

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Categorías: Meteorología

El invierno de 2017-2018 dejó varios episodios de frío y nieve en Cantabria, pero pocos resultaron tan llamativos como el de los últimos días de febrero. La mañana del 28 de febrero de 2018, buena parte de la región amaneció cubierta por la nieve, incluyendo lugares situados prácticamente al nivel del mar.

No fue una gran nevada en términos de espesor si se compara con los grandes temporales de montaña. Sí fue, en cambio, un episodio especialmente singular por su extensión y, sobre todo, por la baja cota alcanzada por la nieve.

Santander, Torrelavega, Castro Urdiales, Suances y numerosas localidades costeras e interiores aparecieron teñidas de blanco. Durante unas horas, una imagen poco habitual se repitió por toda la comunidad: playas, paseos marítimos, parques y tejados cubiertos por una fina capa de nieve.

Un febrero marcado por el frío #

El episodio no surgió de la nada. Durante los últimos días de febrero de 2018 una masa de aire muy frío se había instalado sobre buena parte de Europa occidental y la Península Ibérica.

En Cantabria las temperaturas descendieron de forma notable. La madrugada del 28 de febrero fue especialmente fría: en Santander se registró una temperatura mínima negativa (−0,9 °C), valor fundamental para que la nieve pudiera cuajar incluso a muy baja altitud.

Pero el frío, por sí solo, no habría sido suficiente. Para que la nieve llegara hasta la costa era necesaria también la llegada de precipitación. Y ahí entró en juego una situación atmosférica especialmente interesante.

El encuentro entre el aire frío y la borrasca Emma #

Mientras una masa de aire continental muy fría ocupaba el norte de la Península, desde el Atlántico se aproximaba la borrasca Emma, acompañada de aire más templado y húmedo.

La interacción entre ambas masas de aire fue la clave del episodio. El aire frío permanecía instalado en las capas bajas de la atmósfera, mientras las precipitaciones asociadas al frente comenzaban a avanzar sobre la Península. Al encontrarse la precipitación con una masa de aire suficientemente fría, esta cayó en forma de nieve.

Se trata de una situación conocida como nevada de frente cálido (o, de forma más coloquial, “nevada de sur”): un frente asociado a una masa de aire más templada avanza sobre una región donde previamente se ha acumulado aire frío en las capas bajas.

En estas situaciones la nieve puede aparecer inicialmente a cotas muy bajas, aunque posteriormente la llegada progresiva de aire más templado provoca una subida de la cota. Exactamente eso fue lo que ocurrió en Cantabria.

Santander y la costa amanecieron bajo la nieve #

Durante la madrugada y las primeras horas del 28 de febrero comenzó a nevar en Santander. La temperatura mínima registrada en la capital (−0,9 °C) fue suficientemente baja para permitir que la nieve cuajara en diferentes zonas de la ciudad.

La imagen fue especialmente llamativa en parques, jardines y zonas elevadas, aunque la nieve también alcanzó áreas muy próximas al mar. El Sardinero, los Jardines de Pereda y distintos barrios de la capital ofrecían una estampa poco frecuente: una ciudad costera cubierta por un manto blanco.

La nieve no se limitó a Santander. También aparecieron paisajes invernales en Torrelavega y en numerosos municipios de la región. Uno de los aspectos más destacados de aquella mañana fue la llegada de la nieve hasta la propia costa:

  • En Suances, la playa de La Concha apareció cubierta.
  • En Castro Urdiales, el frente marítimo amaneció nevado.
  • Localidades como Laredo, Colindres, Santoña, Noja y otros puntos del litoral e interior próximo a la costa también registraron acumulaciones. En algunos puntos costeros se alcanzaron espesores de varios centímetros.

Para una comunidad como Cantabria, donde la influencia del mar suele suavizar las temperaturas, ver nevar y cuajar a cotas tan bajas es siempre un fenómeno relativamente poco frecuente.

Una nevada de corta duración #

La imagen invernal no duró demasiado. A medida que avanzaba la jornada, la llegada de aire más templado asociada al frente fue elevando progresivamente la temperatura y la cota de nieve. Además, en las zonas donde salió el sol, la nieve comenzó a desaparecer rápidamente.

Ese fue uno de los rasgos más característicos del episodio: la intensidad y espectacularidad de la nevada durante las primeras horas contrastaron con la rapidez con la que el paisaje volvió a cambiar después. En muchas localidades de la costa, la nieve que había cubierto calles, jardines y tejados durante la mañana se fue derritiendo a lo largo del día.

Sin embargo, durante unas horas Cantabria ofreció una imagen muy poco habitual.

Impacto y alcance #

La nevada tuvo también consecuencias prácticas. Provocó problemas en la circulación en diferentes carreteras y afectó a numerosos centros educativos de la región. La nieve llegó a alterar la actividad escolar de miles de alumnos, especialmente en municipios del oriente de Cantabria, aunque las incidencias se extendieron a distintas zonas de la comunidad.

Lo más destacable es que no se trató únicamente de una nevada restringida a Campoo, Liébana o las zonas montañosas del interior. Cuando la nieve consigue llegar hasta el nivel del mar, el acontecimiento adquiere otra dimensión.

Las grandes nevadas de Cantabria suelen asociarse a las zonas altas. Pero el 28 de febrero de 2018 dejó imágenes difíciles de olvidar: Santander bajo la nieve, las playas de Suances teñidas de blanco o el paseo marítimo de Castro Urdiales convertido, por unas horas, en un paisaje plenamente invernal.

No fue necesario un gran espesor para convertir aquella mañana en una de las estampas meteorológicas más llamativas del invierno de 2017-2018 en Cantabria.

Por qué fue posible (y por qué es tan raro) #

No basta con que llegue aire frío. Tampoco basta con que exista precipitación. Es necesario que el aire frío esté presente en el momento adecuado y que la precipitación llegue antes de que una masa de aire más templada consiga desalojarlo.

El 28 de febrero de 2018, durante unas horas, todas esas piezas encajaron. Y Cantabria amaneció blanca.

En la zona de Bezana, Mompía y Maoño la nevada también se dejó notar, como muestran las fotografías tomadas aquel día desde distintos puntos del municipio.

Galería de imágenes #

Mompía. Vista hacia la Ermita del Rosario.
Mompía. Vista hacia la Ermita del Rosario.
Mompía. Vista hacia Mortera.
Mompía. Vista hacia Mortera.
Maoño. Vista del barrio La Jaya.
Maoño. Vista del barrio La Jaya.
Maoño
Maoño. Vista del barrio La Jaya.
Soto
Soto. Vista de San Juan de la Canal.