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Anomalías meteorológicas en Mompía: siete años de cambios en la costa cantábrica

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Categorías: Meteorología

La costa cantábrica tiene una característica muy particular: el tiempo puede cambiar en cuestión de minutos.

El viento puede girar, la temperatura caer varios grados, la presión variar rápidamente y la lluvia pasar de moderada a torrencial en muy poco tiempo. Entre estos cambios, la galerna es uno de los fenómenos más llamativos.

Pero hay una diferencia importante: un episodio meteorológico extremo no tiene por qué ser una galerna.

Para comprobarlo, he analizado los registros de la estación de Mompía (Cantabria) entre junio de 2019 y agosto de 2026:

  • 732.233 observaciones de alta resolución.
  • 501 anomalías meteorológicas detectadas automáticamente.
  • 14 situaciones clasificadas como precursoras de galerna por el script utilizado para el análisis.
  • 0 episodios alcanzaron la categoría Momentum del detector.

Los datos muestran una atmósfera capaz de producir muchos episodios extremos, sobre todo de lluvia, pero las situaciones compatibles con una galerna son mucho más específicas.

Anomalía no significa galerna #

Una anomalía es, sencillamente, un cambio importante respecto a lo que estaba ocurriendo poco antes.

Puede ser:

  • una lluvia repentina;
  • una subida o caída brusca de temperatura;
  • un cambio de presión;
  • una aceleración del viento;
  • un giro importante de su dirección.

Una galerna necesita algo más: un cambio rápido y coordinado de varias variables meteorológicas.

Por eso, más que mirar solamente si el viento es muy fuerte, interesa saber qué rápido está aumentando, cuánto gira y qué ocurre al mismo tiempo con la temperatura, la presión y la humedad.

En términos sencillos, importa tanto el valor como la velocidad del cambio.

501 anomalías frente a 14 precursores #

Los datos resumen muy bien esta diferencia:

501 anomalías → 14 precursores → 0 Momentum

No significa que las 501 anomalías sean una muestra climatológica perfecta ni que las 14 situaciones sean 14 galernas confirmadas. Los sistemas de detección buscan cosas diferentes.

Lo que sí muestran es que una anomalía es relativamente frecuente, mientras que una combinación de señales compatible con una galerna es mucho más selectiva.

La lluvia es la gran protagonista #

Hay que poner una advertencia importante: los registros de intensidad de precipitación no han podido contrastarse con otras estaciones cercanas, por lo que conviene interpretarlos con cierta cautela.

Aun así, el resultado es muy llamativo.

De las 501 anomalías:

  • 305 (60,9 %) fueron torrenciales o violentas.
  • 140 no registraron precipitación.
  • 25 fueron débiles.
  • 20 fuertes.
  • 11 moderadas.

Es decir, seis de cada diez anomalías detectadas están relacionadas con intensidades de lluvia muy elevadas.

El máximo aparece el 22 de marzo de 2025 a las 02:35 UTC, con una intensidad registrada de 198,6.

Pero hay una enseñanza importante: la mayor lluvia no fue el episodio con mayor puntuación de impacto.

El máximo de lluvia alcanzó una puntuación de 15,888, mientras que la máxima puntuación de toda la base fue 21,467, registrada el 18 de septiembre de 2019, cuando la precipitación era nula.

Esto demuestra que un episodio puede destacar para el algoritmo por una combinación de cambios de temperatura y presión aunque no llueva.

En otras palabras:

lluvia extrema e impacto atmosférico no son exactamente lo mismo.

La lluvia domina la puntuación #

A pesar de lo anterior, existe una relación muy clara entre lluvia e impacto.

La correlación entre la intensidad de precipitación y la puntuación es de:

$$ r=0,870 $$

Es una relación muy elevada.

En cambio, los cambios de viento y temperatura tienen una relación mucho menor con esa puntuación.

Esto sugiere que la puntuación utilizada en esta base debe entenderse como una medida de la intensidad de la anomalía, no como una probabilidad de que esté ocurriendo una galerna.

Además, en los episodios dominados por la lluvia aparece una relación aproximada:

$$ S\approx0,08R $$

donde $S$ es la puntuación y $R$ la intensidad de precipitación.

Por ejemplo:

$$ 198,6\times0,08=15,888 $$

Es una relación observada en los datos, no necesariamente la fórmula completa utilizada por el detector.

Otoño: la época con más lluvia extrema #

La distribución por estaciones es especialmente interesante:

EstaciónAnomalíasTorrenciales/violentas
Invierno8043
Primavera9156
Verano16665
Otoño164141

El otoño concentra 141 de las 305 anomalías torrenciales, aproximadamente el 46 % del total.

También presenta la mayor intensidad media de lluvia.

Por meses, destacan especialmente:

  • Noviembre: 72 de 77 registros fueron torrenciales (93,5 %).
  • Septiembre: 59 de 67 (88,1 %).
  • Diciembre: 29 de 38.

La señal es bastante clara: el periodo entre finales del verano y el otoño concentra buena parte de los episodios de precipitación más extremos de esta base.

También hay un patrón horario #

Las anomalías no se distribuyen de manera uniforme durante el día.

La franja con más detecciones es 18–21 UTC, con 91 casos, seguida de 15–18 UTC y 21–24 UTC.

Hay, por tanto, una mayor concentración durante la tarde y primeras horas de la noche.

Este resultado puede estar relacionado con la evolución diaria de la convección y otros procesos atmosféricos, pero estos datos por sí solos no permiten demostrar una causa concreta.

No todo son lluvias #

De las 501 anomalías, 140 no tienen precipitación.

Algunas presentan cambios importantes de temperatura o presión. Los tres casos con mayor puntuación asociados a estos cambios son:

FechaCambio de temperaturaCambio de presiónPuntuación
18/09/2019+4,3 °C−12,4 hPa21,467
31/05/2020−4,2 °C−9,5 hPa17,050
06/01/2020−4,3 °C−8,7 hPa15,917

Aquí hay que ser especialmente prudentes.

Cambios de presión de este tamaño en intervalos tan cortos son extraordinarios y deberían contrastarse con otras estaciones antes de interpretarlos como fenómenos atmosféricos reales.

Podrían existir discontinuidades del sensor, reinicios o problemas de registro.

Es una buena lección para cualquier análisis automático: un dato extremo no siempre es un fenómeno extremo.

Los 14 precursores de galerna #

Aquí es donde el análisis se vuelve especialmente interesante.

El Detector de Galernas v12 identificó 14 situaciones precursoras entre 2019 y 2026.

La mitad fueron clasificadas como frontales y la otra mitad como híbridas.

La señal común es muy clara:

  • fuertes cambios en la velocidad del viento;
  • giros de dirección superiores a 100°;
  • descensos rápidos de temperatura;
  • cambios de presión;
  • variaciones importantes de humedad.

El viento gira mucho #

Todos los precursores presentan un giro de dirección de al menos:

$$ 112^\circ $$

El promedio es de:

$$ 136,5^\circ $$

y dos episodios llegaron a 180°.

Eso es muy diferente de una fluctuación normal del viento.

Además, el viento es una variable circular: pasar de 350° a 10° supone un giro de 20°, no de 340°. Por eso el cálculo debe tener en cuenta el salto entre 0° y 360°.

Importa más el cambio que el valor absoluto #

La racha máxima media de los precursores fue de 25,5 km/h, con un máximo de 33,8 km/h.

No parecen cifras extraordinarias por sí solas.

Lo interesante está en la rapidez con la que aumenta el viento.

El aumento máximo medio fue de 5,13 m/s por hora, con un máximo de 7,39.

Por eso un viento moderado que aumenta muy rápidamente puede ser una señal más interesante para detectar una galerna que un viento fuerte que lleva horas estable.

La temperatura marca diferencias entre tipos de precursor #

La caída térmica media fue de 3,29 °C por hora.

Pero hay una diferencia clara entre los dos tipos:

CaracterísticaFrontalesHíbridos
Caída térmica media4,26 °C/h2,32 °C/h
Giro medio138,1°134,9°
Racha máxima media24,1 km/h26,8 km/h

Los frontales muestran una transición térmica y de humedad más marcada.

Los híbridos, en cambio, presentan una racha máxima media ligeramente superior.

No significa que unos sean “más fuertes” que otros: son firmas atmosféricas diferentes.

El récord térmico: mayo de 2026 #

El descenso de temperatura más rápido entre los precursores ocurrió el 22 de mayo de 2026:

$$ -6,79^\circ C/h $$

El episodio también registró un giro de viento de 180°.

Es un buen ejemplo de por qué no basta con mirar la velocidad máxima del viento.

La señal está en la combinación de:

gran giro + fuerte caída térmica + aceleración del viento.

El récord de presión: enero de 2020 #

El mayor cambio de presión entre los precursores se registró el 9 de enero de 2020:

$$ 4,71\ hPa/h $$

El episodio también presentó:

  • racha máxima de 30,9 km/h;
  • caída térmica de 3,70 °C/h;
  • giro de 112°.

Es decir, varias variables cambiaron a la vez.

Y esa simultaneidad es precisamente lo que hace interesante la señal.

¿Hubo 14 galernas? #

No exactamente.

Este es probablemente el punto más importante del análisis.

El detector encontró 14 precursores compatibles con una situación de galerna, pero ninguno alcanzó la categoría Momentum, que representa un nivel de consolidación superior dentro del sistema.

Por tanto, la forma más rigurosa de expresarlo es:

Entre junio de 2019 y agosto de 2026 se detectaron 14 situaciones con una firma precursora compatible con galerna, pero ninguna alcanzó la categoría Momentum del script utilizado para detectar sistemas compatibles con galernas.

Decir simplemente “hubo 14 galernas” iría más allá de lo que permiten estos datos.

¿Ha aumentado la frecuencia? #

Tampoco podemos afirmarlo.

Los precursores se distribuyen así:

  • 2022: 4
  • 2023: 3
  • 2024: 2
  • 2025: 0
  • 2026: 2 hasta agosto

Pero solo hay 14 casos, y 2019 y 2026 no son años completos.

Es una muestra demasiado pequeña para hablar de una tendencia climática.

Podemos describir los episodios registrados, pero no concluir que las galernas estén aumentando o disminuyendo.

La idea clave: extremo no es lo mismo que transición #

Los datos permiten distinguir dois conceptos muy sencillos.

Un extremo ocurre cuando una variable alcanza un valor muy alejado de lo habitual.

Una transición ocurre cuando una variable cambia muy rápidamente.

Y una situación compatible con una galerna requiere algo más: que varias variables cambien rápidamente y de forma coherente.

Por eso:

  • una lluvia de 198,6 es un extremo;
  • una caída térmica de 6,79 °C/h es una transición muy rápida;
  • un giro de viento de 180° es un cambio dinámico importante;
  • la coincidencia de varias de estas señales es mucho más específica.

La clave está en la palabra simultaneidad.

¿Qué nos cuentan estos siete años? #

Los datos de Mompía muestran una atmósfera con una notable capacidad para generar cambios bruscos, especialmente episodios de precipitación intensa.

La lluvia domina claramente las anomalías y el otoño destaca como la estación más activa.

Las situaciones precursoras de galerna, en cambio, son mucho menos frecuentes y presentan una firma bastante coherente: el viento gira rápidamente, cambia su velocidad y, al mismo tiempo, aparecen variaciones importantes de temperatura, presión y humedad.

En resumen:

$$ \boxed{\text{una galerna no se define por un valor extremo aislado}} $$

sino por:

$$ \boxed{\text{rapidez + magnitud + simultaneidad de varios cambios}} $$

Ese es, probablemente, el resultado más interesante de estos siete años de registros.

Mompía registra muchos episodios extremos, pero solo una pequeña parte presenta la combinación dinámica característica de una transición de galerna.

Y esa diferencia es importante: no es lo mismo saber hasta dónde puede llegar la atmósfera que saber cómo está cambiando.


Análisis elaborado a partir de los registros meteorológicos de Mompía (Cantabria).

Periodo de estudio: junio de 2019 – agosto de 2026.

Datos analizados: 732.233 observaciones de alta resolución y 501 anomalías detectadas automáticamente.

Las referencias a precursores y eventos Momentum corresponden exclusivamente a la clasificación del script python utilizado para el filtrado y análisis de datos.